En los últimos días se produjo un grave ataque que podría estar vinculado con alterar el curso de la investigación de la causa de la banda de espionaje ilegal y extorsiones que involucra a Marcelo D´Alessio, el fiscal Carlos Stornelli e incluso a dirigentes del oficialismo como Carrió: le robaron información del "operativo PUF", la maniobra oficialista para desprestigiar el mencionado expediente, al abogado de Juan Ramos Padilla, el padre del juez federal de Dolores.

La justicia de San Isidro investiga el delito ocurrido el jueves al abogado Andrés Albor, quien representa a Juan Ramos Padilla -juez de Cámara y padre de Alejo Ramos Padilla, titular del juzgado de Dolores- en el marco del caso de las escuchas truchas a ex funcionarios detenidos en el Penal de Ezeiza.

El robo a Albor se produjo en la avenida de Márquez, cuando estaba detenido en un semáforo, y tras romperle la ventanilla de su camioneta le quitaron el morral en el que estaba su computadora personal y un pen drive con toda la información del caso. “No lo quiero relacionar con eso, prima facie, pero llama la atención”, dijo sobre el posible motivo del asalto.

El caso conocido mediáticamente como “Operativo Puf”, tiene como eje una serie de escuchas en el Penal de Ezeiza, ordenadas en un caso que involucra al narcotraficante Mario Segovia, que nada tenían que ver con la causa en cuestión y que además ya tenían orden de ser eliminadas.

El juez Claudio Bonadio investiga cómo, paralelamente a la presentación de la denuncia en Dolores por presunta extorsión primero y por una posible red de espionaje ilegal después, ex funcionarios kirchneristas detenidos en Ezeiza mantuvieron charlas que, sin términos ni palabras específicas relativas al caso, son atribuidas por el magistrado y por funcionarios del Gobierno a que estarían al tanto de lo que sucedería en esa jurisdicción.

El robo a Albor se produjo a las 12:38 del mediodía del jueves, en un semáforo, a la altura del Jockey Club de San Isidro, en el que había otros vehículos detenidos. “Eran la mayoría de alta gama y me asaltaron a mí, que tengo una camioneta Galloper 1998”, describió Albor sobre el incidente que es investigado por la Comisaría 7 de Las Lomas de San Isidro y la fiscalía 2 de ese partido.

Según explicó Albor, él “venía del centro porteño” y llevaba consigo el material de la causa, luego de haber presentado escritos ante la Cámara Federal porteña denunciando “retardo de justicia”, en el caso de las escuchas.

“Cuando estaba detenido en el semáforo, se baja una persona de una moto y le pega al vidrio polarizado y se tira para sacar el morral, que iba debajo del asiento del acompañante”, describió Albor. Ante su desesperación, el agresor le gritó: “Quedate tranquilo porque te quemo”. Albor manoteó la cinta del morral para evitar el robo, a lo que el agresor insistió: “Soltalo hijo de p... Largalo. Ya sabes...”.

Cuando el hombre salió corriendo y se subió a la moto que lo esperaba, Albor reaccionó sacándose el cinturón de seguridad y empezando a correrlos. Con la ayuda de un vehículo vecino comenzó a seguirlos, pero los dos agresores lograron escaparse. La secuencia quedó grabada en las cámaras de seguridad de la zona. El abogado fue auxiliado por personal policial y del Municipio. 

Mientras espera novedades y trata de no vincular el robo con las causas que lleva adelante, ni la de las escuchas, ni otros expedientes sensibles, Albor pone el foco en el curso de la primera de estas. “Espero que Bonadio llame a Juan Ramos Padilla a indagatoria y se saque las dudas de lo qué pasó en Entre Ríos (en referencia a un encuentro entre Ramos Padilla y Eduardo Valdés)”, sostuvo.

En diálogo con este medio, Albor aseguró: “El juez (Bonadio) lo que tiene son escuchas doblemente ilegales. Porque no fueron ordenadas para ser escuchados a los demás presos y no tenían por qué requerirlas”. “Son fruto del árbol prohibido”, completó.

Fuente: Política Argentina, Perfil