La crisis que desató la pandemia del coronavirus puso en jaque la economía mundial y ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) parece haber dado un giro en su postura ortodoxa que profundizó a partir del auge del llamado consenso de Washington. A meses de pedirle a los países “gastar tanto como pudieran”, hoy exige la puesta en marcha de impuestos para los más ricos. Además, puso como modelo a la renegociación de deuda del gobierno de Alberto Fernández con el organismo y acreedores privados. 

“Los Gobiernos deben tomar medidas para mejorar el cumplimiento tributario, y evaluar la aplicación de impuestos más altos para los grupos más acaudalados y las empresas más rentables”, expresó este miércoles el director del Departamento de Finanzas Públicas del FMI, Vitor Gaspar.

“Los ingresos resultantes contribuirían a pagar servicios críticos, como las redes de salud y de protección social, en una crisis que ha afectado de manera desproporcionada a los segmentos más pobres de la sociedad”, agregó.

En ese sentido, el ex ministro de Hacienda de Portugal aclaró en la rueda de prensa posterior a la presentación del informe semestral de fiscalidad global del organismo, que “En un contexto de pandemia es importante que aquellos que mejor estén contribuyan a compensar a los más vulnerables. Eso es algo que se aplica tanto a título individual en nuestras sociedades como para la comunidad internacional en apoyo a los países pobres”.

A su vez, según informó el diario El País, el alto funcionario del FMI sugirió la idea de una reforma de base en el sistema fiscal: “Tomará su tiempo, pero creemos que es importante ofrecer ahora una guía sobre lo que va a ocurrir en el medio y largo plazo, anunciándose ahora las medidas”, lanzó.

Las declaraciones de Gaspar van en sintonía con el proyecto de ley del llamado "Aporte Solidario y Extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia" que el Frente de Todos presentó en la Cámara de Diputados. Según informó la AFIP, sólo 9.298 personas humanas deberán abonar en el país. De ese total, el 50% de la contribución recaerá sobre 253. 

En este contexto, en todo el mundo los niveles de deuda externa han crecido con fuerza, tanto en los países ricos como en los de ingreso medio y bajo. En contrapartida, disminuyeron las facilidades a la hora de conseguir financiación a un precio asumible.

“Al igual que las economías avanzadas, muchos emergentes han podido inyectar estímulos con deuda emitida a bajo costo. Eso, obviamente, ayuda. Pero hay casos en los que la solución es más difícil por los altos niveles de deuda que no le permiten acceder al mercado o que, si lo hacen, es a un coste prohibitivo”, advirtió la Directora Gerente del Fondo, Kristalina Georgieva. “En esos casos, si su deuda no es sostenible, tienen que tomar medidas pronto y de forma decisiva”, agregó.

Además, la jefa del FMI puso a la Argentina y a Ecuador como modelo de países latinoamericanos que recibieron uno o varios créditos por parte del propio organismo y que en el corto plazo renegociaron a largo plazo sus compromisos con acreedores privados. 

“Para el Fondo, mejorar la arquitectura de la deuda es un tema importantísimo para los próximos meses y años, y necesitamos asegurar la participación del sector privado en aquellos casos en los que la deuda no es sostenible”, concluyó Georgieva.